Dormir mal no es normal, y mucho menos inofensivo.
En esta carta al editor, el Dr. Manríquez Urbina advierte que el insomnio crónico —cuando se duerme mal al menos tres veces por semana durante tres meses o más— afecta a millones de personas, muchas veces sin que estas busquen ayuda. El artículo lo deja claro: no tratar el insomnio tiene consecuencias reales sobre la salud física, mental y social.
¿Qué pasa si no se trata?
- Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como hipertensión o infartos.
- Favorece la aparición o recaída en trastornos de ansiedad y depresión.
- Provoca falta de concentración, irritabilidad y fatiga constante.
- Aumenta el riesgo de accidentes laborales o de tránsito.
- Deteriora el rendimiento laboral, académico y las relaciones personales.
¿Qué propone el artículo?
El texto enfatiza que el tratamiento de primera línea no son las pastillas, sino la terapia cognitivo-conductual para insomnio (TCC-I), que ayuda a cambiar hábitos y pensamientos que impiden dormir y en segunda línea la farmacoterapia.
Mensaje clave:
El insomnio crónico no es solo “no poder dormir”: es una condición que daña silenciosamente el cuerpo y la mente. Ignorarlo o automedicarse puede agravar el problema.
Dormir bien es salud. Y tratar el insomnio crónico a tiempo es una inversión en calidad de vida.
Referencia del artículo reseñado:
Manríquez Urbina, J.M. (2024). Insomnio crónico: Un problema de salud pública. Revista Médica de Chile, 152(8), 937–938.

